¿Qué está pasando en Venezuela?

Esta pregunta, en apariencia sencilla, probablemente sea una de las más difíciles de contestar en la política internacional actual. Se podría responder con un simple “revoluciones ciudadanas contra la dictadura”, y sería verdad en parte, pero solo haríamos referencia a una pequeña parte del problema. Para intentar aclarar toda la situación, haremos referencia a las noticias publicadas en distintos medios y a una entrevista a una periodista en el interior: L. L., que nos aportará su punto de vista de la situación del país.

Indudablemente, lo que ocurre en Venezuela ha hecho saltar las alarmas internacionales. Ya sea por las vidas humanas que se hayan perdido (14, hasta ahora, entre ellos estudiantes e incluso una Miss) o los Derechos Humanos violados; o ya sea por las consecuencias que traería el derrocamiento del Gobierno en la geopolítica mundial. Al igual que lo que está ocurriendo en Ucrania, son muchos los intereses en echar a Maduro de la presidencia venezolana (no hay que olvidar que es uno de los países más ricos del mundo por su cantidad de petróleo. En palabras de nuestra entrevistada, siendo irónica, “cuando termine el petróleo, morimos“).

Pero partamos desde el principio. ¿Cuál es el contexto en el que se producen las revueltas en los múltiples Estados venezolanos?

En primer lugar, obviamente, hay que recordar que nos encontramos en una crisis económico-financiera de carácter mundial, y Venezuela ha sido afectada entre muchas otras. En segundo lugar, la crisis política que afecta a Venezuela desde la muerte de Hugo Chávez, y la ajustada victoria de Maduro sobre el principal líder de la oposición, Henrique Capriles (50’6 para el actual presidente, frente a los 49’07 de Capriles). No hay duda de que el chavismo sin Chávez era una fórmula arriesgada, aunque en ese sentido su sucesor estaba legitimado para ello, al ser elegido por el comandante para esta tarea. La consecuencia: una Venezuela muy dividida, como mostraron los resultados. En tercer lugar, movilización ciudadana en contra de algunas de las medidas más controvertidas del Gobierno (como la restricción a la compra de divisas extranjeras que, entre otras consecuencias, provocó una escasez de papel de periódico) o de la gran inseguridad que se vive en el país. Por último, destacar la situación de los medios de comunicación: hay una “prohibición” a hablar de lo que está sucediendo entre los medios afines al Gobierno, a lo que se suma la reducción de las páginas de la prensa por la escasez, y la expulsión del país de los medios que estaban cubriendo los acontecimientos (CNN, por ejemplo). La gente ha de informarse a través de las redes sociales, principalmente.

Estas son, entre otras, las causas del “estallido” social en Venezuela. A pocos días de que se cumpla un mes del comienzo de las protestas en Estados como el de Mérida, la situación no parece cerca de la calma. Tras unas primeras manifestaciones contra el gobierno, Leopoldo López (líder de Voluntad Popular, uno de los integrantes de la derecha venezolana) convocó una marcha el 12 de febrero, Día de la Juventud en Venezuela, en un alarde de otorgarle simbolismo a su causa. En esta fecha se conmemora la “batalla de la victoria”, una de las contiendas independentistas en la que los estudiantes tuvieron una gran responsabilidad. En Venezuela confían en los estudiantes. “Una y otra vez nos han sacado de apuros. Cuando salen los estudiantes hay que temer”.

Las últimas medidas económicas tomadas por el Gobierno de Maduro para afrontar la crisis económica fueron claves para esta convocatoria. La más destacada, quizás, el endurecimiento de los tipos de cambio. La restricción se aplicaba a los dólares electrónicos (unos 400, para comprar por internet) y a los dólares para viajar. Sin embargo, los venezolanos son unos “vivos“, en palabras de la entrevistada, y consiguieron evitar esta restricción, ya fuera comprando dólares a gente más pobre, o los grandes banqueros y empresarios mediante “trámites fraudulentos“. Este “secreto a voces” provocó nuevas medidas de control: se redujo la cifra de dólares para comprar por internet y también para viajar. La cantidad máxima para viajar a Miami, donde están la mayoría de refugiados contrarios al gobierno, es de 700 dólares. De esta forma, se buscan evitar concentraciones, reuniones, etc. Esta medida consiguió molestar incluso a los chavistas.

Sumado a esto, encontramos la escasez de alimentos en el país. Los productos de primera necesidad hay que “cazarlos“, nos cuenta la periodista. La harina precocida (con la que se hacen las arepas, el principal plato venezolano), pasta, arroz, etc. son difíciles de conseguir. La gente se levanta a las 4:00 de la madrugada para hacer fila frente a los supermercados, en muchos casos sin saber qué va a comprar. Esto, claramente, ha provocado el fortalecimiento del mercado negro y de los “buhoneros“, que consiguen los productos de forma corrupta y los llegan a vender diez veces más caros. Esto está causando gran frustración, y en las colas de supermercado son frecuentes los empujones, los golpes… “La gente está cansada”, dice.

“Yo creo que el problema con Maduro es que recibió un país en ruinas y no tiene el carisma de Chávez”, afirma, contundente, al preguntarla por el estallido apenas un año después de ganar las elecciones. “Ha tenido que enfrentar la realidad y sacar esas medidas económicas. Créeme, si Capriles hubiera ganado, la situación no habría sido muy distinta”. El principal problema de Maduro, que no habría tenido Capriles, es que no puede mirar atrás y señalar a Chávez como causante de los actuales problemas. Muchos chavistas afirman estar con Chávez, no con Maduro, pero que lo votaron por su amor al comandante. “Desde que llegó Maduro, esto ha ido en declive. Éramos felices con Chávez y no lo sabíamos”.

Desde el Gobierno, con Maduro al frente, no paran de afirmar que son “cuatro loquitos” que quieren dar un golpe de Estado. Son varios los llamados a la paz que ha realizado el presidente. La presidenta argentina ya ha denunciado una intentona de “golpe de Estado suave”. Incluso el papa Francisco llamó a la reconciliación. El miedo es real, y el ambiente es parecido al que se vivió en abril de 2002, durante el golpe de Estado que derribó a Chávez durante tres días. La situación puede ponerse fea en el momento en el que la gente que está contra el gobierno y no ha salido de casa, salga de casa. Y cuando lo hagan también los que lo apoyan.

Desde fuera, asistimos con estupefacción a lo que está ocurriendo en Venezuela. Nos informamos a través de los medios de comunicación, redes sociales, etc. y vemos fuertes imágenes de represión por parte del Gobierno. Aunque, si el Gobierno ejerce cierta manipulación desde sus medios oficiales, la oposición aprovecha la viralidad de las redes sociales. Hemos visto cómo algunos opositores comparten fotos de los sucesos de Ucrania, o incluso de la cadena humana de Cataluña del 11 de septiembre de 2013, haciéndolo pasar por hechos ocurridos en el país.

Desde el Gobierno, hemos visto a Maduro en declaraciones en una reciente entrevista, atacar a la CNN diciendo que forma parte de un plan extranjero para derrocar a su Gobierno. Incluso, afirma que la CNN estimula el odio para que “venga un loco” y mate a Maduro.

La oposición no está organizada, pese a todo. El conflicto responde más al hartazgo, que a una verdadera oposición. Capriles y López se pelean, y no terminan de encontrar una posición al respecto. De hecho, López se ha convertido en líder de la oposición de facto. Sobre todo, después de ser detenido por la convocatoria de la manifestación y ver su imagen de mártir, despidiéndose de su esposa. De hecho, según Juan Carlos Monedero, la extrema derecha, “armada y vinculada al paramilitarismo colombiano”, tiene prisa y no acepta esperar a unos comicios. Por eso Capriles ya no es el candidato adecuado, y se han decantado por Leopoldo López como la cabeza de su causa.

Un país con un 7’9% de desempleo, unos 13.600 dólares de PIB per cápita, con exportaciones basadas en petróleo y minerales y cifradas en torno a los 91.780.000.000 (cuyo principal socio es EEUU -con casi un 40% de las exportaciones-, seguido de China); parece un pastel para cualquier nación con intereses. Ya algunos estudiosos afirman que el Gobierno de EEUU está detrás de todo esto (y no resultaría raro, teniendo en cuenta los antecedentes de golpes de Estado promovidos por Estados Unidos), aprovechándose de un hartazgo latente, de un caldo de cultivo de malestar. Lo que está ocurriendo en Venezuela parece que va a seguir. ¿Finalizará derrocando a Maduro? Los conflictos se están extendiendo demasiado en el tiempo y perdiendo intensidad. Pero quién sabe. La pelota está en tejado venezolano.

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