Animal político

En su Política, Aristóteles definió al hombre como un animal político. Esto es, social por naturaleza. Basaba sus ideas en la existencia del lenguaje (lo que permitía la efectiva comunicación -inútil, en el caso de que el hombre no tendiese a relacionarse en sociedad-) y en los “conceptos morales” que permiten el desarrollo de la vida en el ámbito social. De hecho, para el filósofo griego (estagirita) el Estado surge por la propia naturaleza social del hombre. Es el espacio donde se dan sus relaciones y es el encargado de velar que el hombre consiga realizarse y ser feliz.

Esto no es otra cosa que un resumen -muy resumido- de algunas de las ideas que Aristóteles desgrana en los ocho libros que conforman su Política. La idea principal es que reside en la naturaleza de los humanos el relacionarse con otros miembros de su especie. Es en sociedad donde el hombre puede desarrollarse.

Muchos siglos más tarde, autores como Hobbes (Homo homini lupus) desmentirían esta idea y verían al hombre como un ser despiadado y al Estado como el Leviatán encargado de salvaguardar la propiedad privada.

Hemos acudido, quizá sin saberlo, en estos días a un ejercicio de POLÍTICA (así, en mayúsculas) en toda regla. Volviendo a la antigua Grecia, la política era lo referente a los asuntos de la ciudad (la polis) en la que tomaban parte todos los ciudadanos. Pues la política ha vuelto.

Resultados del referéndum escocés. Fuente: RTVE.es

Escocia celebró el pasado 18 de septiembre un referéndum en el que los escoceses se jugaban no sólo su futuro, sino el del conjunto del Reino Unido. La consulta celebrada en las High Lands preguntó a los ciudadanos residentes “¿Debería ser Escocia una nación independiente? Sí o no”. Concisa y concreta, sin medias tintas, sin dar pie a ningún tipo de confusión.

Pese al descalabro que podría haber supuesto para los mercados, la libra esterlina y la Unión Europea; la jornada se desarrolló con completa normalidad. Dentro de la normalidad de una situación así. A las urnas concurrió ni más ni menos que el 86% del censo electoral. De ellos, el 55’3% (unos dos millones de votos) optó por el NO a la independencia, acabando con el sueño de un Estado escocés (y una Duquesa de Alba como reina).

Es interesante cómo se ha podido llegar a este punto, más aún si hacemos “política comparada” con la actual situación española. Tras las elecciones del 2011 en las que ganó el SNP (Partido Nacionalista Escocés) de Salmond con mayoría absoluta, el primer ministro escocés comenzó las negociaciones con el premier británico para la celebración del referéndum. El referéndum de independencia era uno de sus puntos principales en el programa electoral.

David Cameron, sabedor de que en aquel entonces las cotas de independentismo fáctico (es decir, de gente que realmente votaría por la independencia en el referéndum) eran bajas, aceptó. Y comenzaron las discusiones y la campaña electoral. Fecha límite: 18 de septiembre de 2014.

Recientemente, Cameron, durante el sprint final de la campaña de Better Together (Mejor juntos, la plataforma que ha hecho la campaña por el NO, en la que estaban integrados tories y laboristas, entre otros); afirmó que “podía haber dicho no al referéndum. La independencia estaría hoy más cerca si hubiera hecho eso”. Altura política de miras, sin duda.

Y la jugada le salió bien. Cierto es que ha salido algo quemado (muchos analistas afirman que es el primer ministro que puso en peligro el Reino Unido y que dará más competencias a Escocia); sin embargo, la diferencia de diez puntos en la votación a favor del sí da que pensar. Quien apostó todo y lo ha perdido es Alex Salmond. En un ejercicio de coherencia (algo que, definitivamente, falta en España), ha dimitido tras perder el referéndum. Previsiblemente, David Cameron también habría dimitido de haberse dado el resultado contrario.

Es entonces cuando nosotros españoles pensamos la situación catalana. El Parlament acaba de aprobar una ley de consultas populares que servirá como marco para la celebración de la consulta del 9 de noviembre. El Gobierno central, sin embargo, ya ha anunciado su recurso ante el Constitucional (tanto de la ley como del decreto de la convocatoria) y el alto tribunal suspenderá la ley como medida cautelar hasta que decida sobre el fondo del asunto.

Este es el punto donde estamos. ¿Diferencias con Gran Bretaña? Muchas. La situación no es idéntica (Escocia firmó el Acta de Unión con Inglaterra en 1707, tras siglos como reino independiente; mientras que Catalunya nunca ha sido un Estado como tal). En las Islas Británicas los políticos supieron dejar de lado falsas alegaciones de “legalidad” (la legalidad la cambia el poder legislativo que, curiosamente, está en los Parlamentos) y hacer POLÍTICA, lo que quieren los ciudadanos. ¿Cuál habría sido la situación actual si Mariano Rajoy hubiera ofrecido a Mas la celebración de un referéndum -recordemos, no vinculante- de consulta tras la masiva Diada de 2012? El continuo tira y afloja entre administraciones no ha hecho más que avivar el conflicto y crear una situación mucho más tensa de lo que podría haber sido. Cameron tuvo altura de miras; Rajoy ocultó el cuello bajo la tierra cual avestruz.

En definitiva, somos animales políticos. La ley emana de la política, representada en los Parlamentos. La ley puede ser cambiada por las decisiones de los ciudadanos. La ley ha de adaptarse a las exigencias de la sociedad. Eso es lo que tendrían que hacer los animales políticos. Es una lástima que, a veces, nos gobiernen animales. A secas.

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Un comentario en “Animal político

  1. Lo Sonat dijo:

    Sólo un apunte, el estatus que tenía Escocia antes del 1707 era el mismo que tenia Cataluña antes de 1714. Había Ana Estuardo que era reina al mismo tiempo de Irlanda, Inglaterra y Escocia. A partir del 1707 fue reina de Gran Bretaña y Irlanda. No olbidemos que España en aquél momento era exactamente eso, el Rey de Castilla lo era también de Aragón, Valencia, Nápoles, Flandes, y conde de Barcelona entre otros. Esto de que Cataluña no ha sido un estado cómo tal es discutible. No ha sido totalmente independiente, eso es cierto, pero en el sistema de Parlamento Medieval hasta 1714 era un Estado casi-independiente, pues las Cortes Catalanas (con 1/3 del voto para los nobles, 1/3 para la iglesia y 1/3 para representantes de las ciudades) estaban por encima del Rey, y el órgano legislativo eran estas cortes, y sus leyes no se aplicaban sólo al condado de Barcelona sino en todo el “Principado” (se llamaba oficialmente así aunque no era lo que hoy entendemos cómo un principado), el Rey sólo presidia las Cortes y podia proponer, pero póco más. Luego hubo una conquista militar y se forzó la gente a adoptar las leyes castellanas y su absolutismo, falsificando la palabra España. España no conquistó Catalunya, pero Castilla sí. No creo que esto sea realmente importante ni justifice nada, la historia sólo sirve para entender de dónde venimos, pero creo que es importante conocerla.

    Lo de ahora, evidentemente sólo se puede solucionar votando, y espero que la campaña se centre más en el futuro que en el pasado.

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