Deshojando la rosa

¿Qué es populismo? Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila marrón. Parece que es esto lo que se pregunta Pedro Sánchez, al más puro estilo posromántico de Bécquer. Y, para darle más dramatismo, lo hace mientras sujeta con su puño una rosa roja. Una rosa que se seca, poco a poco. Que se marchita, cuyos pétalos se arrugan y caen lentamente. Es una flor que vivió tiempos mejores.

Esta imagen es una alegoría de lo que está pasando en el PSOE. El antaño todopoderoso partido socialdemócrata español está en horas bajas. Algunas encuestas ya relegan al PSOE a un decepcionante segundo o tercer puesto, con unos 80 diputados. Romperían así con el suelo de los 110 diputados conseguidos en la debacle electoral del 2011 con Rubalcaba al frente. Idoia Mendia tampoco revalidaría resultados en el País Vasco, ni mucho menos, con un Podemos pujante que se convertiría en segunda fuerza, a costa también de EH Bildu, según revelaba el Euskobarómetro de diciembre. El hecho de que Podemos carezca todavía de caras visibles en Euskadi, no parece problema alguno para sus posibles votantes.

Mientras, ajeno a luchas internas, Pedro Sánchez ignora que la rosa decae y que las espinas se le clavan en la mano y comienza a brotar la sangre. La foto que acompaña al artículo bien podría resumir lo que opinan propios y extraños de la actuación del secretario general del PSOE al frente de su partido: ¡Qué huevos tienes, Pedro!

Pedro Sánchez y sus “medidas”.

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