Victoria pírrica

Pirro, rey de Epiro, mantuvo durante toda su vida una larga guerra contra los romanos. Ganó varias batallas importantes, aunque también fue derrotado en varias ocasiones. La batalla de Heraclea, en el 280 a.C., supuso para Pirro una gran victoria sobre los romanos… Aunque con pérdidas para sus fuerzas de casi cuatro mil hombres y algunos de sus colaboradores más cercanos entre ellos.

Esto es lo que se denomina como victoria pírrica. Cuando, pese a haber conseguido la victoria, no se puede considerar como tal tras dejar en el camino elementos tan importantes. Esto es lo que ha ocurrido en Cataluña.

Artur Mas, líder de Junts pel Sí, ha ganado las elecciones autonómicas al Parlament. La candidatura unitaria (CDC, ERC y algunos movimientos sociales independentistas como Ómnium o la Asociación Nacional Catalana) consiguió 62 escaños frente a los 25 de la segunda fuerza, Ciutadans. ¿Pero es realmente una victoria?

Fuente: Europa Press

Estas elecciones, a las que se dotó de carácter plebiscitario, han supuesto un duro golpe para Artur Mas. Ha perdido el plebiscito: el NO ha ganado con un 52% (aproximadamente) frente al 47% de catalanes que abogaban por el SÍ. No solo eso: CDC y ERC han conseguido juntas menos escaños (62) de los que obtuvieron juntas en las anteriores elecciones, también inflamadas por el espíritu independentista (71). De hecho, si contamos “escaños independentistas”, también se han perdido con respecto a la anterior legislatura. Si en 2012, CiU, ERC y CUP sumaban 74 escaños; en estas elecciones han obtenido 72. Se han dejado dos escaños por el camino.

Artur Mas es el gran derrotado de la jornada electoral del 27S. La división del nuevo Parlament supone que Mas, para ser investido presidente, necesita del apoyo explícito de las CUP. Mientras que Junts pel Sí tienen 62 escaños, el resto de fuerzas del NO (por abreviar) suman 63. Los diez escaños de las CUP son necesarios para romper el equilibrio de fuerzas en favor de Mas… y Antonio Baños, su candidato, ya ha declarado que NO van a votar a favor del actual President.

Esto abre una disyuntiva. No se puede conformar mayoría alternativa: C’s (25) podría conseguir eventuales apoyos de PSC (16) y PP (11), pero difícilmente de Catalunya Sí que Es Pot (11) o las CUP (10). Por tanto, el escenario aboca a nuevas elecciones… U otro candidato a la presidencia por parte de Junts pel Sí. ¿Junqueras? ¿Romeva? Probablemente el líder de ERC sea un candidato que genere “mayor consenso”. Y más teniendo en cuenta que Romeva ha sido desde el principio un mero títere en la candidatura independentista. Fueron ridículas sus declaraciones al analizar los resultados de las elecciones y afirmando que el NO no había ganado, que había que “contar bien” los votos.

Pero, pese a que el electorado independentista ha sido el gran movilizado de esta campaña (no hay más que comprobar el inicio de la misma en plena Diada); ha sido el voto oculto no independentista el que ha marcado la diferencia. La participación ha sido de un 77%: un 10% más que en las elecciones de 2012 (en las que la participación también superó las expectativas y que supusieron una gran pérdida de escaños para Mas).

Y la gran beneficiada de todo esto es Inés Arrimadas, la líder de Ciutadans. C’s ha conseguido articular la gran mayoría del voto no independentista, una suerte de voto útil frente al bloque del SÍ. Este buen dato (16 escaños más) ha supuesto un gran revulsivo para Ciudadanos. Ahora bien, ¿este resultado es extrapolable al resto de España? Si bien es importante, probablemente no se pueda llevar el resultado catalán a unas generales. En una campaña tan polarizada, el discurso del NO más fuerte y coherente ha provenido desde esta formación. Sin embargo, en unas generales se vota diferente de unas autonómicas. Esto explica que históricamente haya ganado CiU las autonómicas y el PSC las generales. Y más cuando estas autonómicas han sido tomadas en clave plebiscitaria.

Y quizá esta sea la gran oportunidad del PSC. De momento, el partido de Miquel Iceta ha aguantado muy bien el envite. Solo ha perdido cuatro escaños, lo que está muy bien con el descalabro que se le esperaba. El baile de Iceta ha supuesto un hito en esta campaña: ha permitido que se conozca más al líder y desde una faceta diferente. Que sea más cercano. Además de que al PSC se le presupone un discurso más cohesionado (aunque las federaciones socialistas están a la gresca por el tema catalán).

Las CUP es la otra gran ganadora tras Ciudadanos. Siete escaños más que en las anteriores elecciones: los electores han premiado el buen trabajo de los anticapitalistas, que han visto triplicado su resultado. Y van a resultar claves: son ellos quienes van a inclinar la balanza a favor de unos o de otros… Quienes van a sacar a Mas del Palau de la Generalitat (esta opción, la más probable). Ha conseguido atraer al voto descontento de ERC y también a parte de la izquierda independentista que estaba dentro de ICV.

La candidatura de confluencia Catalunya Sí que Es Pot es, podríamos decirlo así, la gran perdedora. Aspiraba al principio de la campaña a convertirse en segunda fuerza y ha terminado cuarta, por detrás del PSC. Son varios factores los que hay que tener en cuenta: en primer lugar, han intentado cambiar la dirección de la campaña hacia temas que les fueran más favorables, como derechos sociales. Sin embargo, la campaña estaba tan polarizada en el tema de la independencia, que no han conseguido encontrar su nicho. A esto hay que sumarle el hecho de que escogieron a un mal candidato.

Lluis Rabell, conocido en los círculos como un buen líder vecinal, ha resultado ser poco conocido. Se intentó conseguir una nueva Manuela Carmena o Ada Colau. Carmena, muy poco conocida, consiguió la alcaldía de Madrid gracias a que Esperanza Aguirre planificó la campaña como un cara a cara entre ambas… Incitando al votante indeciso a votar a Carmena como freno a las aspiraciones de la lideresa. Al pobre Rabell casi no lo respetaban ni sus correligionarios.

Y, el tercer factor: Pablo Iglesias. Ha hecho un desastre de campaña. Ridícula ad nauseam. Su agresividad y chabacanismo, casi como un cuñado, cuando hablaba de darle a Mas “sexo y látigo” o cuando intentaba alzarse como líder de la Oposición enfrentándose a Mas en un duelo comanche como “Coleta Morada” ha espantado a gran parte del electorado. Las generales van a significar un batacazo para Podemos como no escondan un poco a Iglesias (o le moderen el discurso).

El gran beneficiado de este declive de CSQEP es Garzón. ¿Por qué? Refuerza su posición dentro del proceso de confluencia al haberse asimilado que la candidatura unitaria era Podemos. Podemos ha supuesto un lastre para las elecciones, lo cual puede aprovechar el líder de Izquierda Unida.

Un último apunte en referencia al otro perdedor de la jornada del 27S: Albiol y el PPC. El derrumbe es incontestable (pierde ocho escaños) aunque más que por la figura de Albiol (que ha atraído el voto de la extrema derecha), por la actuación del Gobierno y del discurso del miedo. No sabemos si los platos son platos o son vasos, pero desde luego los platos no son votos para la candidatura de Albiol.

Tras este análisis no queda muy claro quiénes han ganado, pero sí quiénes han perdido: los catalanes que tendrán que enfrentarse pronto a unas nuevas elecciones (está claro que este Parlament no terminará la legislatura). Ya no es ni siquiera una victoria pírrica. Al menos ahí quedó claro que Pirro se había impuesto.

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