Imaginen

Imaginen a un padre o a un hijo. Imaginen a una tía o a una sobrina. Imaginen a un abuelo y su nieta. Imaginen ahora una guerra fratricida en la que familias enteras quedaron divididas. Imaginen no volver a saber nada de aquellos familiares que tanto apreciaban: padres, hijos, nietos. Imaginen, incluso, saber dónde se encuentran pero no poder llevarlos consigo.

Imaginen ahora un país donde se dice que no hubo vencedores ni vencidos, pero donde sí los hubo. Figúrense ahora la situación en la que muchos de ellos tienen a sus familiares enterrados en un gran memorial a las víctimas de la guerra. Un monumento que buscaba “cicatrizar heridas” dejadas por la guerra.

Imaginen ahora que ese monumental cementerio está lleno de caídos en dicho conflicto. Muchos. Pongamos una cifra: imaginen que son 33.847 los allí registrados, pero que seguramente sean muchos más. Ahora piensen en los ideales que los llevaron allí: una defensa de la libertad, de una determinada forma de entender el Estado, de la justicia; o de los excesos del Estado, del libertarismo, de la religión.

Imaginen ahora que los mezclan. Que sus visiones contrapuestas de la realidad no fueron determinantes a la hora de darles un lugar de reposo. Piensen, incluso, que algunos son enemigos acérrimos. Que los dictadores a los que se enfrentaban están (en un lugar destacado, eso sí) entre ellos. Y que los mártires míticos de la causa que les llevó a las armas también se encuentran allí. ¿Qué sentirían si supieran dónde y con quién están?

Plantéense ahora la siguiente situación. ¿Recuerdan a los familiares del principio? Plántenlos en un escenario, digamos que en ese monumento funerario. Ahora imaginen, nuevamente, que estas personas quieren sacar de ahí a sus familiares. O, incluso, que quieren identificar a los que se encuentran enterrados.

Ahora piensen en ese país. Es un Estado democrático: sus representantes son elegidos en las urnas. Y tiene ya un cierto recorrido, pero la dictadura nunca ha quedado atrás. Precisamente los enterrados tienen mucho que ver. Al principio, vagamente, se pudo exhumar a apenas un centenar de víctimas, con un partido heredero del régimen dictatorial tras ellos. Imaginen. ¿Puede un Estado avanzar sin reconocer su pasado? ¿Puede la política pasar de puntillas junto a un tema como este?

Imaginen a estas personas queriendo trasladar a sus familiares y encontrándose de frente con impedimentos legales y políticos. Con argumentos que hablan de abrir heridas que nunca terminaron de cerrar. Del discurso del miedo sobre la posibilidad de reavivar un conflicto. Topándose con políticos que hacen caso omiso de las recomendaciones de la ONU de “reconsiderar” dicho monumento; con políticos que juegan con sus ilusiones cuando se acerca el periodo electoral.

Imaginen ahora a un juez que quiso desatascar dichos casos, favorecer la unión de familiares. Piensen ahora en partidos, sociedad y religiones contrarias a ello. Instancias judiciales que lo impidieron.

Imaginen los sentimientos de estas personas. La imposibilidad de llorar a padres, a abuelos, a tíos. A familiares que no habrán conocido, pero la sangre tira. No solo en monumentos como el citado, sino a lo largo de toda la geografía de nuestro país imaginado. En cualquier cuneta de cualquier pueblo remoto. Imaginen esas heridas que algunos creen cerradas.

No hace falta que imaginen. El país existe. Las familias también. El monumento es El Valle de los Caídos, donde Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera están enterrados junto a más de treinta mil combatientes de la Guerra Civil, tanto republicanos como sublevados. España es el Estado que impide la exhumación de los cuerpos y Baltasar Garzón el juez que lo intentó. El Partido Popular impone su férrea determinación de no remover el pasado y el Partido Socialista, tímido, lo reaviva como arma electoral.

Imaginen, ahora, un lugar donde esto no hubiera ocurrido nunca.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s