Mas preoCUPado

Saltaba la noticia sobre las cuatro de la tarde: la CUP, tres meses después de las elecciones que marcaron un antes y un después en Cataluña, ha rechazado apoyar a Artur Mas como nuevo president de la Generalitat. Su decisión supone la celebración de nuevas elecciones en primavera, como pronto el 6 de marzo. Si el pasado fue el año que vivimos electoralmente, estamos cerca de que este sea parecido.

Los comicios gallegos y vascos ya estaban apuntados en el calendario, y ahora, salvo movimientos de última hora in extremis, también las catalanas. Y todo esto sucede en plena resaca electoral de las generales del 20D que han provocado el escenario más fragmentado e incierto de la historia democrática.

Artur Mas, ¿candidato?

Artur Mas, ¿candidato?

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Los pactos a la Moncloa

El 20D ha dejado el Parlamento más dividido desde la Transición: cuatro grandes partidos nacionales, sumando también a las formaciones nacionalistas que han conseguido una representación importante en el Parlamento (véanse PNV o Democràcia i Llibertat, por ejemplo).

123 escaños para los populares y 90 para el PSOE. El bipartidismo, con sus peores resultados históricos por separado, en conjunto apenas representa un 50% de los votos. Tocado, pero no hundido. Podemos consiguió 69 actas, mientras que Ciudadanos no llegaba ni de lejos a las expectativas cumplidas: 40 (el suelo electoral que se habían puesto los naranjas era de 43). Todo esto sin tener en cuenta el factor Ley Electoral

¿Cómo se forma Gobierno con estas cifras? ¿De qué tipo de pactos estamos hablando para asegurar un Gobierno -no ya estable- del país? El PP no tiene demasiados amigos en el Parlamento. Si sumamos los escaños de C’s a los conseguidos por PP, obtenemos 163 actas; si hacemos lo propio con PSOE, Podemos y UP-IU, 161. Los bloques se encuentran más o menos estables, pero el problema de fondo permanece: hace falta llegar a los 176 votos afirmativos para asegurarse la investidura.

Fuente: El País

Fuente: El País

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Victoria pírrica

Pirro, rey de Epiro, mantuvo durante toda su vida una larga guerra contra los romanos. Ganó varias batallas importantes, aunque también fue derrotado en varias ocasiones. La batalla de Heraclea, en el 280 a.C., supuso para Pirro una gran victoria sobre los romanos… Aunque con pérdidas para sus fuerzas de casi cuatro mil hombres y algunos de sus colaboradores más cercanos entre ellos.

Esto es lo que se denomina como victoria pírrica. Cuando, pese a haber conseguido la victoria, no se puede considerar como tal tras dejar en el camino elementos tan importantes. Esto es lo que ha ocurrido en Cataluña.

Artur Mas, líder de Junts pel Sí, ha ganado las elecciones autonómicas al Parlament. La candidatura unitaria (CDC, ERC y algunos movimientos sociales independentistas como Ómnium o la Asociación Nacional Catalana) consiguió 62 escaños frente a los 25 de la segunda fuerza, Ciutadans. ¿Pero es realmente una victoria?

Fuente: Europa Press

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El año que vivimos electoralmente

Estamos en campaña. Más que de costumbre, por supuesto. En política, el desgaste y la promoción es un continuum. Afortunadamente, durante aproximadamente tres años, el ambiente es soportable. Hasta que la inmediación de las elecciones crispa más a políticos que a ciudadanos.

Candidatos, eventos, promesas, (pim pam) propuestas y besos a recién nacidos de por medio. Las campañas electorales son agotadoras: tanto para los aspirantes como para los cada vez más hastiados votantes. Y este año resulta bastante preocupante: el uno de enero comenzó una carrera que mucho no podremos soportar. Y no porque tengamos que hacer una “parada técnica”, como ilustran en El País (el tweet es real); sino porque es posible que emigremos antes de llegar a las generales.

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