«Lo más importante de todo es el sentido crítico hacia los poderosos»

Si elaborásemos un top ten con los trabajos más peligrosos del mundo, probablemente el de periodista no estaría entre ellos (a no ser que lo tuyo sea el periodismo de guerra). Nunca pensaríamos que la crónica política entrañaría algún peligro… A no ser que hablemos de cubrir al Partido Popular. Los años que vivimos PPeligrosamente se ha convertido en una auténtica revolución, pero sólo editorial, para alivio de los conservadores.

Cristina Pardo (Pamplona, 1977) lleva desde 2008 cubriendo la información relativa al PP para LaSexta, y algo sabe de esto. Además, también sustituye a Antonio García Ferreras al frente de Al Rojo Vivo, entrevista a políticos de todos los colores en LaSexta Noche y comenta la actualidad desde su cuenta de Twitter. En su libro, publicado por Plaza&Janés, habla de todo lo referente a su trabajo: anécdotas, situaciones especiales del PP y… situaciones que “no constan”. Todo ello aderezado con ironía y humor ácido. Ahora, Cristina deja de preguntar (cuando la dejan… #FreeCristinaPardo) y pasa a responder.

Cristina Pardo, reportera de LaSexta y autora de Los años que vivimos PPeligrosamente

Cristina Pardo, reportera de LaSexta y autora de Los años que vivimos PPeligrosamente

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Los años que vivimos PPeligrosamente

“Y los ERE, ¿qué?”. Cualquier persona -no muy- ducha en actualidad política sabrá que el debate sobre la corrupción que ensombrece España se suele basar en un y tú más. Muchos políticos parecen ajenos al hecho de que los ciudadanos reclamemos mayor transparencia y honradez políticas; que queramos saber qué hacen con un dinero que nos pertenece al conjunto de los españoles.

La corrupción y la decencia no entienden de colores, siglas o partidos políticos. La mala hierba crece en los jardines más cuidados, y es la responsabilidad de los jardineros que ésta no estropee la belleza de su jardín. Que no termine con su trabajo. Que quienes contemplan el esfuerzo de estos trabajadores no lo vean empañado por la aparición de estas molestias.

Evidentemente, ni el Partido Popular ni el PSOE son jardines (aunque a sus dirigentes les guste mucho meterse en ellos); así como Rubalcaba y Rajoy tampoco son jardineros. Sin embargo, la metáfora está clara: los partidos están infectados por la corrupción, y son ellos mismos -con la urgencia ciudadana- los que han de limpiarse.

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