Los años que vivimos PPeligrosamente

“Y los ERE, ¿qué?”. Cualquier persona -no muy- ducha en actualidad política sabrá que el debate sobre la corrupción que ensombrece España se suele basar en un y tú más. Muchos políticos parecen ajenos al hecho de que los ciudadanos reclamemos mayor transparencia y honradez políticas; que queramos saber qué hacen con un dinero que nos pertenece al conjunto de los españoles.

La corrupción y la decencia no entienden de colores, siglas o partidos políticos. La mala hierba crece en los jardines más cuidados, y es la responsabilidad de los jardineros que ésta no estropee la belleza de su jardín. Que no termine con su trabajo. Que quienes contemplan el esfuerzo de estos trabajadores no lo vean empañado por la aparición de estas molestias.

Evidentemente, ni el Partido Popular ni el PSOE son jardines (aunque a sus dirigentes les guste mucho meterse en ellos); así como Rubalcaba y Rajoy tampoco son jardineros. Sin embargo, la metáfora está clara: los partidos están infectados por la corrupción, y son ellos mismos -con la urgencia ciudadana- los que han de limpiarse.

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