El otro día pasé miedo

El otro día pasé miedo. Cinco palabras que parecen una obviedad, una afirmación de un peligro constante. El otro día pasé miedo. Y sucedió en el espacio público, en un viaje en tren de vuelta a casa.

Para un varón blanco, joven y de metro ochenta de altura el espacio público es como una prolongación del hogar, del espacio vital y del libre albedrío. Que el pulso se te acelere, el corazón te golpee en el pecho como si fuera un percutor y el sudor te recorra la espalda -y no por los cuarenta grados del verano madrileño- es algo que un hombre caucásico no siente. Los beneficios del heteropatriarcado, supongo.

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Papel de fumar

Hay una expresión que, si bien es muy coloquial, es también una de las más famosas en el imaginario español: “Cogérsela con papel de fumar”.  No parece necesaria demasiada explicación, pero podríamos resumirlo con el adjetivo “remilgado”.

Es lo que pasa en muchos casos con el humor negro. Sí, ese humor repulsivo, que se regodea en desgracias o en aspectos que, en circunstancias normales, no tendrían gracia alguna. Es ese humor políticamente incorrecto y moralmente repulsivo que, sin embargo, a muchos nos encanta. A mí el primero.

Guillermo Zapata, concejal del Ayuntamiento de Madrid, ha sido uno de los afectados por unos tweets estúpidos y moralmente reprobables hace cuatro años. La fecha es relevante porque es necesario conocer el contexto (se ha escrito bastante sobre ello) y que se hizo desde un púlpito privado, no desde un cargo institucional: en aquellos días, Zapata no se habría planteado en ningún caso convertirse en un cargo público (y menos con responsabilidades de Gobierno como las que ha conseguido Ahora Madrid).

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Campaña desESPErada

A pesar de que te puedas encontrar en las antípodas ideológicas, con muy pocos puntos en común; es muy posible que te apasione su figura. Cuando menos, es llamativa y ha permanecido durante mucho tiempo en la primera línea de la política nacional.

A mí siempre me ha resultado una persona llamativa, una política de raza. O al menos, eso aparenta. También me encantaría entrevistarla, aunque sea para salir escaldado por ella. En efecto, Esperanza Aguirre es todo un personaje. Y digo personaje porque hace tiempo que a Esperanza se la tragó Espe. La exministra de Cultura y expresidenta del Senado siempre será recordada por perlas como “el hijoputa”, por aparcar donde no debe o por llamar antiespañoles a quienes están en contra de la tauromaquia.

Esperanza, desesperada

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Espe se va de marcha

Parodiando esta mítica película de los años 90, quizá sin intención, Esperanza Aguirre consiguió atraer la atención de todos los medios. El día 3 de abril era un día apacible en la ciudad de Madrid. El ajetreo, común, de cientos de personas caminando y miles de coches circulando por la Gran Vía fue interrumpido por un “evento” protagonizado por la lideresa.

Espe se va de marcha, y es literal. Tras aparcar su coche (el ya conocido Toyota Versus de color blanco) en un carril bus para acudir a un cajero, y el agente de Movilidad intentar ponerle la correspondiente multa; Esperanza Aguirre hizo caso omiso de la orden de detenerse, metió primera y salió. El vehículo de la presidenta del Partido Popular derribó en su huida la moto del agente de Movilidad, lo cual fomentó la persecución.

 

Espe se va de Marcha. Álvaro Celorio y @Haaltg

Espe se va de Marcha. Álvaro Celorio y @Haaltg

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