El otro día pasé miedo

El otro día pasé miedo. Cinco palabras que parecen una obviedad, una afirmación de un peligro constante. El otro día pasé miedo. Y sucedió en el espacio público, en un viaje en tren de vuelta a casa.

Para un varón blanco, joven y de metro ochenta de altura el espacio público es como una prolongación del hogar, del espacio vital y del libre albedrío. Que el pulso se te acelere, el corazón te golpee en el pecho como si fuera un percutor y el sudor te recorra la espalda -y no por los cuarenta grados del verano madrileño- es algo que un hombre caucásico no siente. Los beneficios del heteropatriarcado, supongo.

Sigue leyendo

Anuncios

El misántropo

A veces fantaseo con que un medio de referencia me ofrece una columna de opinión. Una colaboración, da igual si es escrita o hablada, en la que poder expresarme y en la que se valore mi buen hacer. En estas ensoñaciones megalómanas, mi columna ya tiene un nombre y una temática bien definidos; una denominación que me representa: El misántropo.

El periodismo como profesión, la aversión a la humanidad como hobby. Un Javier Marías criado en las redes sociales con tweets afilados como arma de combate. Lo que los millenials llaman hater. El gilipollas criticón de toda la vida. Así es como visualizo mi futuro: con una firma desde la que increpar a la sociedad, como los abuelos en las obras o los expresidentes del Gobierno.

La solución a todos tus problemas.

Sigue leyendo

Perversidad

“Tan seguro estoy de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primordiales del corazón humano, una de las facultades primarias indivisibles, uno de esos sentimientos que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en momentos en que cometía una acción tonta o malvada por la simple razón de que no debía cometerla? ¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que enfrenta descaradamente al buen sentido, una tendencia a transgredir lo que constituye la Ley por el solo hecho de serlo?”. – El gato negro, Edgar Allan Poe.

Pocas citas de libros me han hecho reflexionar tanto como esta en concreto de Poe. Cualquiera que me conozca sabrá de mi afición por la literatura y lo mucho que significan los libros para mí. De hecho, dirijo una página sobre este tema. Es algo que va más allá del mero entretenimiento y de la afición. No es pasar el rato, simplemente: es cultivar el espíritu y la razón. Por ello, cuando encuentras un texto capaz de revolverte por dentro y despertar tus pensamientos hasta el punto de dejar el libro y sentarte a reflexionar sobre lo que acabas de leer, no deja de ser apasionante. Y más cuando tus propias reflexiones te obligan a ser escritas y compartidas. Es mi caso.

Sigue leyendo